1- ¿Cómo explica SOS Balkanes la guerra en la ex-Yugoslavia a alguien que no conoce el tema?
A veces hay que empezar desmontando algunas ideas falsas o preconcebidas o explicando ciertas cosas sobre las guerras en general, como es el hecho de que son un producto genuinamente racional y humano -por muy delirantes e inhumanas que sean- pues responden a un plan más o menos inteligentemente concebido. La guerra es la expresión más extrema, bruta y cruel del poder. Esto es importante para poder distinguir cuáles son las razones coyunturales de esta guerra en concreto y cuáles las razones profundas de que existan las guerras.
Hay que decir también que las guerras no son lineales, ni simples y producen reacciones que escapan al control de quien las desencadena por lo que es fácil perder de vista la esencia del conflicto y terminar confundiendo causas con efectos, medios con fines y hasta agresores y agredidos.
Hay que hablar también de las estrategias que el poder utiliza para lograr la adhesión de los individuos a proyectos tan destructivos: la manipulación de las emociones, la intoxicación de las mentes, la propagación del miedo ... Hay que hablar de los intereses económicos que se mueven siempre tras las guerras, uno de los mayores negocios de nuestra era.
Dicho esto y entrando en materia, es un hecho que los Balcanes se han visto sacudidos por la guerra varias veces en el ultimo siglo, lo que ha generado una serie de tópicos, bien basados en la ignorancia, en prejuicios, o en intereses más inconfesables.
No falta quien las atribuye a la inclinación natural de los balcánicos a matarse los unos a los otros cada cierto tiempo o quien ve en la guerra la demostración de que no es posible reunir en el mismo Estado a personas de diferentes creencias religiosas pues es cierto que la religión ha jugado un papel importante en el conflicto o quien haciendo gala de su xenofobia y de su integrismo cristiano no duda en proclamar que el islam ha sido y es la causa histórica de todos los males, que la guerra confirma que éste no tiene cabida en Europa y que aplaude la expulsión de los musulmanes.
Lo cierto es que la primera pregunta a la que nos enfrentamos es porqué tantas guerras en el mismo espacio y en tan poco tiempo. ¿Existe o no una relación entre ellas?;¿Son pura coincidencia? ¿Tendrán razón los que hablan de un determinismo genético o de un marco social inviable?. ¿Quién, cómo, porqué y para qué se han iniciado estas guerras?
Nuestro análisis coincide con el que sostiene que el combustible que ha encendido muchas de las sucesivas guerras es el proyecto de la denominada “Gran Serbia”, un proyecto cuyo objetivo es la expansión en lo territorial a costa de las tierras de los estados vecinos y el predominio en lo cultural a costa de la liquidación de las otras culturas. Un proyecto que hunde sus raíces en el protagonismo que Serbia tuvo en el proceso de liberación de los Balcanes tanto del imperialismo otomano como del austro-húngaro y en el posterior predominio sobre las demás repúblicas, en los tiempos de la Primera Yugoslavia, bajo monarquía serbia.
Ese protagonismo, unido a la especificidad de la cultura serbia, tradicionalmente unida a la valoración social de la lucha, desató una ambición desmedida de poder que es la que desde nuestro punto de vista explica en última instancia el recurso a la guerra.
Esta interpretación no excluye la responsabilidad de otros Estados como es el caso de Croacia que pasó de ser primero víctima de la agresión serbia a copartícipe después de la guerra contra Bosnia y Herzegovina y responsable más tarde de la limpieza étnica ejecutada contra los ciudadanos serbios de la Krajina croata. No excluye tampoco otras responsabilidades, internas y externas, y causas más inmediatas que crearon las condiciones para que el sueño de la Gran Serbia renaciera. El desmoronamiento del bloque comunista europeo la principal entre ellas.
2- ¿Que relación establecéis entre la “caída del Muro de Berlín” y la guerra?
La caída del muro de Berlín dejó en evidencia la profunda crisis económica del sistema comunista europeo y concretamente en relación a Yugoslavia, la fragilidad de los cimientos sobre los que ésta se había construido. Los ideales partisanos forjados en la lucha contra el fascismo no sobrevivieron a la generación que luchó por ellos y a ciertos sectores de la clase política lo único que les preocupó fue cómo mantener el poder que detentaban en monopolio.
El paso del sistema comunista, al de libre mercado fue cualquier cosa menos tranquilizador
y lo mismo puede decirse del paso del sistema de partido único al de la pluralidad de partidos. En el año 89 con una inflación que había llegado al 1.500%, el gobierno presionado por el Fondo Monetario Internacional impone una serie de medidas aplicando recetas liberales que condujeron al cierre de 8.000 empresas con 3,2 millones de trabajadores y que no hicieron sino acentuar gravemente los desequilibrios económicos que ya existían entre las distintas repúblicas. Las ambiciones económicas y de poder se manifestaron en toda su crudeza y terminaron por romper la unidad de la federación, lo que daba al traste con la aspiración de Serbia y Montenegro de ejercer el liderazgo, que –digamos- consideraba, poco más o menos que natural.
La guerra se desencadenó inmediatamente tras esta ruptura con la intervención del ejército federal en las dos repúblicas secesionistas que fueron Eslovenia y Croacia, las dos repúblicas más “ricas”. Era el año 1991. Durante varios meses ese ejército “popular” en el que gran parte de los yugoslavos había confiado, se volvió contra los ciudadanos que tantas veces habían dicho defender. Ciudades como Osijek y Vukovar quedaron hechas añicos y miles de personas fueron asesinadas brutalmente.
En este sentido consideramos que la debacle económica, el vacío de ideales que llevó consigo, el afán de las respectivas iglesias por recuperar el protagonismo perdido durante el periodo comunista, el de ciertos poderes capitalistas por hacerse con el nuevo mercado emergente y el de ciertas potencias exteriores por mantener los Balcanes bajo su control, el espejismo del bienestar y de la libertad de las “democracias occidentales”, todos estos factores y más, han sido claves en la preparación del momento sociológico y es sin duda revelador de los resortes humanos que han hecho posible la barbaridad de la guerra.
3- Centrándonos en Bosnia y Herzegovina, ¿porqué allí se prolongó más la guerra? ¿porqué allí fue tan cruel?
Bosnia y Herzegovina era la más yugoslava de todas las repúblicas, entendiendo por ello la que mejor representaba a una sociedad que había superado las diferencias religiosas en aras del ideal socialista. Musulmanes, católicos, ortodoxos, judíos, -todos probablemente muy “descafeinados”-, y ateos convivían sin mayores problemas, bajo el lema titista de “unidad y fraternidad” de los pueblos.
Se ha querido presentar la agresión como una guerra civil, resultado de problemas en la convivencia entre las diferentes culturas religiosas. Sin embargo nosotros creemos que más que un resultado fue el medio utilizado para acabar precisamente con esa convivencia, con el fin de demostrar la invíabilidad de un estado bosnio, justificar la partición del país con criterios étnicos y lograr la anexión de los territorios étnicamente “homogeneizados”.
Hay que decir que Bosnia y Herzegovina no propugnó la desaparición de Yugoslavia pero una vez que ésta había muerto, entre formar parte de una Gran Serbia o ser independiente y soberana, se decantó por esta última opción. Lo hizo respetando el marco legal y las condiciones establecidas por la Comunidad Internacional, cosa que no le sirvió de nada. El mismo día en que era reconocida oficialmente por las Naciones Unidas como república independiente, Serbia y Montenegro que controlaban desde el comienzo de la crisis el aparato del ejército federal, lanzó todo su poder militar –que era considerable- contra la población desarmada.
En Bosnia y Herzegovina se violaron todas las convenciones de guerra y se alcanzaron unas cotas de crueldad imposibles de digerir. Éste por desgracia no es un caso único pero nos concierne más por la proximidad cultural y sobre todo por la actitud cobarde, interesada y cómplice de los poderes europeos.
¿Por qué la guerra fue tan cruel?. Por varias razones.
En primer lugar porque el proyecto de la Gran Serbia, en tanto que se apoyaba en la partición étnica del país, abocaba al genocidio.
En la mayoría de las ciudades de Bosnia y Herzegovina vivían personas de las distintas etnias sin predominios abrumadores de una u otra religión. Había pueblos en los que podía hablarse de una mayoría significativa de individuos de una u otra ascendencia religiosa, pero no existía una continuidad territorial entre los pueblos con mayorías de la misma ascendencia, de manera que el mapa de la geografía étnica de Bosnia y Herzegovina era un mapa multicolor. El objetivo de la guerra fue alterar ese mapa, esa realidad. El medio no fue otro que la llamada “limpieza étnica” conocido eufemismo del término genocidio; es decir, eliminación física de las personas que no respondieran al perfil étnico que se quería imponer y destrucción de todas las trazas de su cultura con el fin de reescribir la Historia.
En segundo lugar, la guerra fue doblemente dura porque doble fue la agresión. Si fueron Serbia y Montenegro quienes la iniciaron perpetrando sus crímenes contra católicos y musulmanes, poco después fue Croacia quien puso en práctica los mismos métodos genocidas, en parte por sus propias ambiciones de poder y en parte por evitar el crecimiento de Serbia y Montenegro y las consecuencias que podía acarrear para las pretensiones territoriales de Serbia en Croacia.
En tercer lugar fue cruel porque frente al poder militar de los agresores, Bosnia y Herzegovina no contaba en el inicio de la guerra con un ejército propio por lo que pudieron expulsar y masacrar en muchos lugares a miles de personas sin dificultad en la primera ofensiva mientras que las ciudades y núcleos que lograron resistir tuvieron que adaptarse a una larga guerra de desgaste que se prolongó casi cuatro años. A las bombas se sumaron todo tipo de estrategias expresamente prohibidas en las convenciones de guerra, como fueron el cerco de las ciudades, el bloqueo del suministro de electricidad, agua, alimentos o medicinas, el ataque premeditado a lugares donde se encontraba población indefensa, como hospitales, escuelas, residencias de ancianos, el establecimiento de campos de concentración, la creación de centros específicos de violación de mujeres, etcétera, etcétera.
En cuarto lugar ciertamente Serbia y Croacia no hubieran podido llevar a cabo sus planes si no hubieran contado con apoyo dentro de la propia Bosnia y Herzegovina. En un país pequeño como aquel esto significó que existían muchas veces entre agresores y agredidos lazos familiares o de vecindad lo que hacía aun mas inaceptables y dolorosas las agresiones. Quienes participaron directamente en asesinatos o torturas conocían muchas veces a sus víctimas; habían sido compañeros en la escuela o en el trabajo; habían sido vecinos y habían compartido en mas de una ocasión las fiestas.
En quinto lugar fue cruel porque Bosnia y herzegovina fue atada de pies y manos por la llamada “comunidad internacional”. BiH no tenía aliados en Europa ni era ninguna potencia y además las víctimas eran musulmanes. Todo ello determinó que fuera tratada como una ficha prescindible del tablero de juego.
Así tanto la Unión Europea como la ONU a pesar de que disponían desde el comienzo, de información suficiente que les permitía saber que los hilos de la guerra se movían en Belgrado y Zagreb, protegieron los intereses de los Estados fuertes y basándose en que había ciudadanos de Bosnia y Herzegovina en todos los “bandos”, dieron por buena la tesis de que se trataba de una guerra civil desatada por conflictos en la coexistencia de distintas religiones y sobre este falso supuesto desplegaron una política que dijeron era de neutralidad, pero que fue en realidad de neutralización.
A BiH no le sirvió de nada haber respetado la legalidad en su acceso a la independencia, ni tener el reconocimiento de la ONU o defender los valores que dicen compartir las “democracias occidentales”. BiH necesitaba ayuda para evitar ser masacrados y se encontró con que fue reducida a la categoría de receptáculo de “ayuda humanitaria” cuando no de contenedor de nuestros desperdicios.
La masacre de Srebrenica en la que fueron ejecutadas en apenas diez días al menos 8.000 personas y otras 15.000 aproximadamente fueron expulsadas, con la cómplice pasividad de los Cascos Azules teóricamente responsables de la protección de la población, resume perfectamente en qué consistió la intervención internacional.
Para mayor vergüenza, en sexto lugar importantes sectores de los partidos de la izquierda europea se tragaron literalmente la versión oficial de Serbia y Montenegro, según la cual aquélla era una confrontación entre los bloques, consecuencia de la caída del Muro de Berlín, y la suya una lucha por defender el comunismo frente al capitalismo y frente al peligro del fundamentalismo islámico. Quien conoce BiH sabe que esto no es sino una grotesca caricatura de la realidad pero el prejuicio contribuyó a que resultara creíble.
Podríamos continuar...
4- ¿Por qué parte de la población apoyaba los intereses de Serbia o de Croacia? ¿Cuántos apoyaron la independencia?
Es un tema clave y que crea mucha confusión pero que no es tan difícil de entender.
En la exYugoslavia por cuestiones que se remontan al nacimiento de los movimientos nacionalistas en Croacia y Serbia en el siglo XIX asi como por el propio concepto que se tiene de nación y de nacionalidad, se ha producido una identificación entre “religión” o, para ser más precisos, “ascendencia religiosa” y “nacionalidad” que ha llevado a considerar sinónimas las palabras católico y croata, ortodoxo y serbio.
En tiempos de Tito el ciudadano podía elegir su nacionalidad al realizar el censo. Lo absurdo es que en la larga lista de nacionalidades entre las que podía elegir no existiera una con el nombre de “bosnio” y en su lugar se inventara la nacionalidad “Musulmana” con M mayúscula para diferenciarla de la religión musulmana con “m” minúscula. Como es fácil entender por mucha mayúscula que pusieran, dificilmente un bosnio católico, ortodoxo o sencillamente ateo iba a definirse como Musulmán.
Así que sorprendentemente Bosnia era un país en el que había de todo menos bosnios: había croatas (es decir católicos) serbios (ortodoxos) y Musulmanes.
Teniendo en cuenta además que durante el periodo comunista la religión no pasaba de ser un rasgo casi folclórico que afectaba al nombre de pila y poco mas, nos encontramos que en función de ese nombre las personas fueron catalogadas en las distintas categorías.
El caso es que esta cuestión fue explotada al máximo para extender la idea de que Bosnia y Herzegovina nunca había existido y que no era sino una extensión de Serbia o de Croacia.
Sin negar lo arbitrario de la diferenciación en serbios, croatas, bosnios, etc... pues no son sino distintos nombres para un pueblo de origen común eslavo, lo cierto es que Bosnia y Herzegovina es mencionada por primera vez en documentos escritos en el siglo X y que fuera larga o corta su existencia como reino medieval independiente, grande o pequeño su poder (Dubrovnik formó parte en un tiempo de Bosnia), lo que no puede negarse es que existió. No se trata de hipótesis que haya que demostrar sino de hechos objetivos que quienes los niegan podrían comprobar simplemente yendo al Museo militar de Belgrado donde está expuesta la historia de los territorios que un día formaron la ex-Yugoslavia.
Volviendo a la cuestión de los nombres, la aceptación de esta terminología interesada contribuyó desde el origen a dinamitar el modelo de sociedad laica y plural que Bosnia y Herzegovia encarnaba. Las palabras pueden ser muchas veces una trampa...
La división social fue promovida interesadamente por Croacia y Serbia para justificar sus pretensiones sobre las tierras en la que vivían católicos y ortodoxos (que como se ha dicho no siempre tenían continuidad física) y si para cuando comenzó la guerra claramente un sector de los llamados serbios se había posicionado como anti-bosnio, con el transcurso de la misma fue un importante sector de los católicos el que siguió el mismo camino.
En cuanto a la independencia, en el referéndum que se celebró en marzo del 92, el 99,4% votó a favor de la independencia. El partido proserbio de Karadzic había llamado al boicot pero a pesar de todo el índice de participación fue del 64,31%. No es fácil cuantificar qué porcentaje de estos abstencionista respondían a esa llamada pero lo cierto es que en ciudades como Sarajevo hubo bastantes “serbios” que no siguieron la consigna y que de hecho permanecieron allí durante la guerra defendiendo la idea de una Bosnia multicultural.
5- ¿Creeís que existió durante la guerra suficiente información?
Seguramente información había y hay suficiente pero no quizás en los medios de comunicación de masas sino en otras redes. En general la guerra en los medios se trató de forma superficial, alimentando el morbo y la compasión más que la comprensión de los hechos.
Si a los errores de bulto que muchas veces se cometían en los informativos de la televisión o radio añadimos la contrainformación que circuló en determinados sectores y los mensajes interesados que lanzaban los responsables políticos europeos y de las Naciones Unidas, el resultado final es que existía bastante confusión pues éste era además el mensaje que prevalecía en los medios: “Aquello es muy complicado -se decía-: que si serbobosnios, bosniocroatas, serbios de Serbia, serbocroatas....
Por otra parte ciertos prejuicios jugaron en contra. Existía la idea de que las diferencias religiosas iban acompañadas de diferencias raciales o comportamientos sociales muy diferentes cuando la realidad es que además de la misma lengua comparten practicamente las mismas costumbres. Suena ridículo y denota un fondo racista pero hubo bastantes personas que suponían que los bosnios musulmanes tendrían rasgos árabes, serían morenos o incluso negros pero, como muchos son altos y rubios, esto ayudó a que fueran vistos con mejores ojos.
6- Y actualmente ¿qué opinión os merece la información que se da?
La información es igual de pobre y superficial solo que además es escasa. Tras la guerra Bosnia y Herzegovina ha desaparecido paulatinamente de los medios de comunicación y en los pocos reportajes que se ofrecen se transmite muchas veces la idea de que las heridas están casi curadas. Nada mas lejos de la realidad.
7- ¿Qué secuelas y cicatrices ha dejado la guerra?
Las cifras pueden adelantarnos ya algo de la magnitud de la agresión. Bosnia y Herzegovina tenía un censo de aproximadamente 4,5 millones de personas antes de la guerra. Murieron más de 200.000 y aproximadamente 1,5 millones se convirtieron en refugiados dentro o fuera del país al ser expulsados de sus lugares de origen. Más de 25.000 niños quedaron huérfanos de padre o madre; un 10% de ellos perdieron a los dos.
El horror de la guerra sumada a la desesperanza de la posguerra se ha traducido en problemas de alcoholismo y consumo de drogas; en depresiones y trastornos psicológicos que han hecho aumentar la tasa de suicidios. Hay un aumento también importante de enfermedades como el cáncer cuya relación con la guerra se sospecha aunque no haya podido probarse. Hay muchas patologías derivadas de las heridas de bala o metralla que afectan al funcionamiento de ciertos órganos. Está el peligro de las minas. La lista de secuelas es muy larga
En el plano político, Bosnia y Herzegovina quedó dividida en dos entidades: la “República Serbia de Bosnia” y la “Federación bosnio-croata” lo que obviamente ratificaba las conquistas obtenidas por Serbia y Croacia mediante la guerra. Esta partición no hizo sino legalizar la limpieza étnica haciendo muy difícil invertir el proceso de expulsión. Además la mayoría de las personas que participaron en los crímenes está libre y en muchos casos ocupan cargos políticos desde los que se dedican a mantener vivo el odio que les animó al genocidio. Como puede imaginarse el retorno en esas condiciones, es difícil.
En el plano económico los daños materiales fueron enormes. Se estima que el 80% de las infraestructuras fueron destruidas lo que dejó no solo sin casa a muchas personas, sino además sin trabajo. La reconstrucción se desarrolla de forma muy desigual. La capital y las ciudades importantes acaparan la mayor parte de inversiones mientras que los pueblos van quedando marginados y poco a poco languidecen. El dinero además se encuentra concentrado en manos de corruptos mientras la mayoría de la población hace filigranas para sobrevivir dignamente. Hay poco trabajo y muy mal pagado; mucha explotación, así que los jóvenes están deseando emigrar. La asistencia social del Estado es muy reducida: las pensiones son bajísimas, la sanidad está solo parcialmente cubierta...
Entre una cosa y otra, entre los que murieron, los que pudieron salir al comenzar la guerra y no han regresado y los que han emigrado después, a Bosnia y Herzegovina le faltan muchas personas que se encuentran entre los 30 y 50 años, una franja de edad muy relevante en el nivel de desarrollo de cualquier país. Su falta, sumada a la escasez de medios, ha supuesto un grave empobrecimiento cultural y esto se refleja en todos los ámbitos.
8- ¿Cómo ves la situación actual?
Frágil. La ideología que inspiró la limpieza étnica continua teniendo vigor en ciertos sectores muy recalcitrantes que se diría están esperando una coyuntura más favorable para asestar el golpe definitivo. Esperan por ejemplo ver qué ocurre en Kosova. Si ésta se independiza de Serbia interpretarán que con el mismo derecho la “república serbia de Bosnia” puede independizarse y unirse a Serbia, obviando que de no haber mediado la limpieza étnica esos territorios hoy estarían poblados mayoritariamente por personas que no compartirían ese deseo. Y en ese caso la Herzegovina también reclamaría su derecho a unirse a Croacia con lo que Bosnia y Herzegovina desaparecía del mapa o quedaría como mucho reducida a un minúsculo Estado en torno a Sarajevo en el que a modo de reserva, concentrarían a esos raros especímenes que se denominan bosniacos.
Por otra parte la corrupción y el sálvese quien puede se encuentra muy extendidos, el peso de la religión es en todas partes cada vez mayor y las discriminaciones por razones étnicas están a la orden del día. Por poner un ejemplo muy ilustrativo: los ciudadanos que quieran registrarse como croatas (para lo cual te exigirán estar bautizado y confirmado por la iglesia católica) pueden obtener pasaporte croata con el que les resulta posible salir a Europa y al resto del mundo, cosa que no pueden hacer quienes tienen pasaporte bosnio. Es una vía más para socavar los cimientos de Bosnia.
La realidad es que Bosnia y Herzegovina lejos de ser un Estado independiente y soberano, se encuentra bajo el “protectorado” de una Unión Europea que cree que el dinero lo arregla todo y busca atajos para resolver problemas muy complejos cuando lo que haría falta es poner en marcha planes a largo plazo para descontaminar las mentes de quienes justifican el genocidio y evitar que se produzca un nuevo intento.
Sería imprescindible hacer justicia de una vez por todas pero eso implicaría reconocer la verdad de los intereses reales de la intervención de la comunidad internacional, la verdad de la responsabilidad de las iglesias católica y ortodoxa, la verdad de la actuación de los Cascos Azules, etc, etc... y eso no interesa.
9- ¿Se pueden evitar las guerras?
Acabar con la pobreza, con la injusticia, con el racismo, con la guerra, son utopías, pero son el único horizonte hacia el que debe mirar la especie humana. Acercarnos a ese horizonte debe ser el objetivo. No vivimos tiempos para el optimismo pero nadie ha dicho que sea fácil. Solo el beneficio económico que genera la industria armamentística y los negocios colaterales ligados a la guerra, son ya una poderosa fuerza muy difícil de derribar. Combatir la ignorancia, los prejuicios y la apatía serían cruciales. Comprender que todos tenemos responsabilidad en la Historia también.
Quizás el hombre sea un lobo para el hombre; quizás seamos una especie esencialmente depredadora. Quizás sea imposible ... pero mientras lo averiguamos, como dicen las Mujeres de Srebrenica “Si quieres la paz, prepárate para la paz”.
Noviembre 2007